Ciudad De México, 17 de junio de 2026.- El consumo de cerveza, vino y otras bebidas sin alcohol registra un aumento de 8 por ciento anual en el mundo, en un mercado cuyo valor es cercano a 24 mil millones de dólares. Ante este escenario, expertos y organizaciones civiles consideran que estas bebidas representan un riesgo porque pueden ser la puerta de entrada para que adolescentes inicien la ingesta de productos embriagantes.
La presentación, marca comercial y colores de las bebidas sin alcohol son similares a las bebidas alcohólicas convencionales. Los fabricantes aprovechan la falta de regulación específica en la materia para promover sus marcas como alternativas saludables, siendo esta la apuesta principal de la industria cervecera.
Con esa estrategia, la industria promociona sus productos en espacios donde la publicidad de bebidas alcohólicas enfrenta mayores restricciones, como espectáculos deportivos, transmisiones de televisión y plataformas digitales a las que tienen acceso los menores de edad. El exhorto de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) toma relevancia por el incremento en la oferta de estas bebidas durante el Mundial de Futbol.
Raúl Martín del Campo, asesor en alcohol y sustancias sicoactivas de la OPS, señaló: “Es fundamental que la normatividad incluya medidas de etiquetado claro, restricciones integrales a la publicidad y mecanismos de vigilancia, a fin de evitar que estos productos sean utilizados para eludir las políticas de control del alcohol y socavar los objetivos de salud pública”.
Según la OPS, existe un mercadeo encubierto para las bebidas sin alcohol, pues se exponen a menores de edad y se favorece la normalización del consumo de alcohol. Alonso Robledo, vocero de la Red de Acción sobre Alcohol, cuestionó el rol de estas bebidas en la prevención o reducción de daños asociados al alcohol.
En la Ciudad de México, la venta de bebidas alcohólicas está prohibida en los Fan Fest del Mundial. Frente a esto, la industria ha declarado que durante el evento se enfocará en “la presencia de productos sin alcohol y en crear experiencias para los usuarios”.
Norberto Hernández, asesor científico en El Poder del Consumidor, indicó que los líquidos sin contenido etílico no son tratados como bebidas alcohólicas, aunque cumplen la normatividad para portar el etiquetado respectivo.