Por Redacción
Tamaulipas, 03 de agosto de 2026.- El homicidio de Dafne Zapata, una adolescente de trece años, ocurrido durante un campamento de una academia militarizada en Tamaulipas, ha generado una reflexión sobre la operación de estas instituciones. Emilio Ulloa indicó que este caso pertenece a la categoría de tragedias que obligan al país a preguntarse cómo fue posible que el Estado permitiera durante años la existencia de lugares donde la violencia se presentaba como un método educativo.
De acuerdo con la información disponible, la Secretaría de Educación Pública nunca autorizó la modalidad educativa de academias militarizadas, ni conforme a la Constitución ni a la Ley General de Educación. A pesar de ello, durante décadas numerosas academias privadas vendieron a miles de familias la promesa de convertir adolescentes considerados rebeldes en jóvenes responsables mediante una formación inspirada en la vida castrense.
Ulloa destacó que conforme avanzó la investigación sobre la muerte de Dafne, aparecieron testimonios que describen prácticas reiteradas y no un hecho aislado. Estos relatos incluyen golpes, castigos extremos, ejercicios físicos desproporcionados, aislamiento, humillaciones y un código de silencio impuesto por el temor.
A estos hallazgos se sumaron los antecedentes de otros menores fallecidos en academias similares, lo que permitió identificar un patrón de violencia institucional más que una simple sucesión de accidentes. Ante esto, Ulloa afirmó que la disciplina no puede ser sinónimo de violencia.
El analista cuestionó por qué fue necesaria la muerte de tres menores para iniciar una revisión nacional de estos planteles, considerando que las autoridades educativas estatales son las responsables de autorizar y supervisar instituciones particulares. Ulloa señaló que existe una responsabilidad institucional cuando el Estado omite supervisar adecuadamente, normaliza vacíos regulatorios o permite que instituciones privadas construyan modelos educativos al margen del marco jurídico, pues la omisión también produce consecuencias.