Sarah Mullally asume como primera arzobispa de Canterbury en ceremonia histórica

Sarah Mullally asume como primera arzobispa de Canterbury en ceremonia histórica

Canterbury, 27 de marzo de 2026.- Sarah Mullally fue entronizada este miércoles en la iglesia de Canterbury, convirtiéndose oficialmente en la primera mujer en ocupar el cargo de arzobispa de Canterbury y primada de la Iglesia anglicana. La ceremonia, que tuvo lugar en la cuna espiritual del cristianismo en Inglaterra, contó con la asistencia de los príncipes de Gales y representantes de distintas religiones, incluyendo cristianos, musulmanes, hindúes y judíos.

Con este nombramiento, Mullally, de 63 años, asume formalmente la posición que la coloca al frente de la Iglesia de Inglaterra, una institución que lidera simbólicamente al monarca británico pero cuyo liderazgo ejecutivo recae en el arzobispo. Su ascenso representa la consolidación de un proceso de apertura dentro de la jerarquía eclesiástica que ha tomado décadas.

Durante su discurso de entronización, la nueva arzobispa reconoció a las víctimas de la institución a lo largo de 1400 años de historia, declarando que no se puede olvidar el daño causado. Este mensaje marcó el tono de su inicio de funciones, destacando la necesidad de enfrentar el pasado mientras se dirige a una comunidad global estimada en 85 millones de fieles.

La presencia de invitados de diversas confesiones religiosas subrayó el carácter interreligioso del evento, aunque las fuentes periodísticas varían ligeramente sobre la lista exacta de asistentes, coincidiendo todos en la diversidad de las representaciones. Por su parte, los príncipes de Gales estuvieron presentes para atestiguar el momento histórico, aunque los reportes difieren en si se les identificó por sus nombres oficiales o de pila en las coberturas iniciales.

El camino hacia este nombramiento estuvo precedido por cambios legislativos internos que permitieron gradualmente la participación femenina en roles de mayor autoridad dentro de la iglesia. Mullally, quien antes de su carrera religiosa tuvo un papel destacado en el sistema de salud del Reino Unido, aporta un perfil distinto al liderazgo tradicional de la sede de Canterbury.

A pesar de la celebración, la Iglesia anglicana mantiene desafíos internos relacionados con su amplitud de criterio y liberalidad doctrinal. La nueva arzobispa deberá navegar estas tensiones mientras ejerce su rol como primus inter pares, primero entre iguales, dentro de la Comunión Anglicana mundial sin autoridad unilateral sobre las demás iglesias integrantes.

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