Por Redacción
Washington, 23 de marzo de 2026.- El presidente Donald Trump ordenó el despliegue de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en al menos 13 aeropuertos de Estados Unidos, como respuesta urgente a la crisis operativa en la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) derivada del cierre parcial del gobierno federal. La decisión, coordinada con Tom Homan, asesor presidencial en materia migratoria, tiene como objetivo paliar las largas filas y cancelaciones de vuelos causadas por la falta de personal de seguridad que trabaja sin pago desde mediados de febrero.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) permanece cerrado desde el 14 de febrero de 2026 debido a un bloqueo presupuestario en el Congreso, situación que ha dejado sin salario a aproximadamente 50,000 agentes de la TSA durante más de un mes. Como consecuencia, más de 300 empleados han abandonado sus puestos y el 15 de marzo se registró que el 10% de la fuerza laboral no se presentó a trabajar. Las ausencias fueron particularmente críticas en los aeropuertos de la región de Nueva York, donde se reportaron tasas del 25.84% en LaGuardia, 28.2% en JFK y 13.83% en Newark.
Ante este escenario, la administración desplegó personal de ICE en terminales estratégicas para asumir funciones de seguridad. Las ubicaciones confirmadas incluyen el aeropuerto Hartsfield-Jackson de Atlanta (ATL), el O’Hare de Chicago (ORD) y los tres principales aeropuertos de Nueva York y Nueva Jersey. Aunque existen variaciones en los reportes sobre el número exacto de instalaciones, fuentes indican que la operación cubre entre 13 y 14 aeropuertos con mayor tráfico de pasajeros.
La medida ha generado críticas por parte de legisladores demócratas y opositores, quienes argumentan que desviar a una agencia encargada del control migratorio para tareas de seguridad aeroportuaria podría generar tensión y desatender su función principal. Sin embargo, la Casa Blanca mantiene que se trata de una solución temporal necesaria para restablecer el flujo de viajeros mientras se resuelve el impasse legislativo que mantiene congelados los fondos del DHS.
Portavoces de la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey han reconocido la necesidad de reforzar el personal ante la situación excepcional, aunque no se han detallado los procesos de formación específicos que recibirán los agentes de ICE para estas tareas. Hasta el momento, no se ha especificado la duración prevista de este despliegue ni se han emitido declaraciones oficiales detalladas sobre la coordinación operativa a largo plazo entre la TSA y el ICE.
Este evento marca un precedente en la gestión de crisis federales, donde la falta de consenso político sobre temas de inmigración y presupuesto ha obligado a reconfigurar las responsabilidades de las agencias de seguridad. Mientras el cierre gubernamental continúa, la presencia de agentes de inmigración en los puntos de control de pasajeros se mantiene como la única alternativa inmediata para evitar el colapso total del sistema de aviación comercial.