Por Redacción
Ciudad De México, 23 de agosto de 2026.- Hermosillo, capital de Sonora, se posiciona como una de las 10 ciudades más calientes del mundo, un fenómeno que ha convertido a esta entidad en el primer estado del país con muertes asociadas al calor. La investigadora de la Universidad Estatal de Sonora, Carmen Isela Ortega Rosas, destacó que las altas temperaturas se asocian con la contaminación atmosférica, generando mala calidad del aire e interacciones negativas con la vegetación.
Durante su conferencia en el ciclo “Panorama Actual de las Ciencias Atmosféricas y del Cambio Climático 2026. Mujeres en la Ciencia”, organizado por el Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC) de la UNAM, Ortega Rosas explicó que este escenario provoca enfermedades respiratorias crónicas e islas de calor. “Es un estado vulnerable ante el calentamiento global. Casi siempre tenemos una nata de polvo que se suspende en la periferia”, señaló la especialista.
La experta añadió que en las temporadas de calor este polvo no se dispersa y permanece en contacto con la población, lo que deriva en episodios de enfermedades respiratorias crónicas como asma y otras alergias. “La Organización Mundial de la Salud ha advertido que la mala calidad del aire es una asesina silenciosa”, citó Ortega Rosas en el auditorio Julián Adem de la universidad.
Las islas de calor se han incrementado registrando tres o más días consecutivos con temperaturas por arriba de 44 grados Celsius, situación que ocurre junto con patrones escasos de precipitación. Además del calor intenso, que también afecta a entidades como Baja California (en especial Mexicali), Sinaloa, Nuevo León y Veracruz, se presenta una concentración de bioaerosoles. Estas partículas, como polen de las flores y esporas de los hongos, son principales causantes de alergias a nivel mundial y ocasionan desde rinitis simple hasta episodios extremos de asma.
Ortega Rosas, quien trabaja desde hace 10 años con su grupo científico en la primera estación foránea de la Red Mexicana de Aerobiología, indicó que el cambio climático altera los procesos naturales. “Este escenario altera el proceso de floración de las plantas y afecta negativamente la calidad del aire”, manifestó. Con el cambio climático, las estaciones polínicas se intensifican y se amplía el periodo de floración; las plantas comienzan a florecer antes y duran más tiempo.
“Normalmente las especies nativas de Sonora florecían en primavera, entre marzo y abril, y ahora comienzan desde finales de enero, lo que ocasiona más exposición de polen para la población”, detalló la investigadora. La función de la estación donde labora es medir y reportar los niveles de concentración de polen y esporas en el aire para ayudar a las personas con alergias, un esfuerzo fundado y encabezado por la investigadora María del Carmen Leticia Calderón Ezquerro, del Departamento de Ciencias Ambientales del ICAyCC.