Chicago, 10 de junio de 2026.- La MLB estuvo suspendida durante tres meses entre mayo y julio de 2020 y, cuando se reanudó, lo hizo a puerta cerrada o con acceso muy restringido. Sin embargo, los Chicago Cubs fueron la excepción más llamativa, contando con el aliento de centenares de vecinos que siguieron sus partidos desde los edificios que rodean Wrigley Field.
Muchos de los espectadores en las azoteas no eran vecinos, sino personas que habían pagado una entrada para ver el espectáculo deportivo en vivo durante la pandemia. El pitcher Kyle Hendricks dedicó a los espectadores “clandestinos” la victoria del 3 de agosto contra los Kansas City Royals.
Lo de las azoteas de Wrigley (Wrigley Rooftops) es otro nivel en comparación con otras situaciones similares en el deporte mundial. Desde algunos balcones de Vallecas se pueden ver perfectamente los partidos del Rayo Vallecano y las torres residenciales de Eibar ofrecen, desde 1947, una panorámica idónea del estadio municipal de Ipurúa.
En Hungría, suele decirse que el Haladás de Szombathelyi tiene muchos más espectadores fuera del estadio, en las terrazas de los aledaños, que dentro. El Famalicão portugués y el Cruz Azul mexicano, hasta 2024, han jugado en estadios ubicados en zonas de alta densidad, con edificios muy altos y espectadores viendo desde sus balcones.
El argentino Atlético Sarmiento tiene al menos una azotea en Junín donde se reúnen parejas para tomar mate y ver fútbol. Asimismo, desde los pisos superiores de los edificios que rodean el estadio Johan Cruyff en Barcelona se ve perfectamente el césped. En septiembre de 2025, durante un Barcelona-Valencia en dicho recinto, algunos vecinos recibieron ofertas de hasta 500 euros de turistas que querían pasar a sus casas a ver el partido.