Aix-Marsella, 27 de marzo de 2026.- La Universidad Aix-Marsella y la Comisión Europea han impulsado programas específicos para recibir investigadores provenientes de Estados Unidos, en respuesta a las restricciones y recortes implementados por la administración de Donald Trump. Estas iniciativas buscan capitalizar la pérdida de atractivo que experimenta el país norteamericano como centro neurálgico de la ciencia mundial.
El 7 de marzo de 2025, Éric Berton, presidente de la Universidad Aix-Marsella, lanzó la iniciativa Safe Place for Science con el objetivo de crear un refugio para los académicos que buscan salir de Estados Unidos. Según reportes, la plataforma registró su primera candidatura el mismo día de su apertura. Al cierre del plazo establecido, se contabilizaron 300 solicitudes formales, mientras que otras 600 llegaron fuera de tiempo, lo que evidencia un interés significativo por parte de la comunidad científica estadounidense.
Ante este escenario, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, anunció el programa Choose Europe for Science, dotado con una financiación de 500 millones de euros destinado a atraer candidatos estadounidenses. Esta medida se suma a las acciones de otros nueve países europeos que han desarrollado estrategias similares para aprovechar la situación y reforzar sus propios ecosistemas de investigación.
En el caso de España, el programa Atrae registró más de 254 investigadores extranjeros en su última edición, de los cuales uno de cada tres era de nacionalidad estadounidense. Por su parte, Alemania y Austria también han puesto en marcha iniciativas propias, como los programas Global Minds Initiative Germany y APART-USA, respectivamente, aunque no se detallaron cifras específicas de adhesión en estos casos dentro de los reportes disponibles.
Las fuentes consultadas indican que la agresividad de las medidas impuestas a los laboratorios y aulas en Estados Unidos ha servido como advertencia para muchos investigadores. La percepción de interferencias políticas e ideológicas, junto con la congelación de financiamiento para ciertos estudios, ha motivado la búsqueda de alternativas en el viejo continente donde se promueve la libertad científica.
La movilidad de talento hacia Europa representa un cambio en la dinámica global de la investigación, tradicionalmente dominada por instituciones estadounidenses desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Los programas actuales no solo ofrecen posiciones laborales, sino también marcos legales que protegen la independencia de los proyectos académicos frente a presiones gubernamentales.