Ciudad De México, 01 de junio de 2026.- Colombia celebrará una segunda vuelta presidencial entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda tras los resultados de la primera ronda. Abelardo de la Espriella, candidato ultraconservador, ganó con 43.7% de los votos con el 99% de las mesas escrutadas, mientras que Iván Cepeda, representante de la izquierda gobernante, obtuvo 40.9%.
El presidente Gustavo Petro rechazó los resultados preliminares y denunció la inclusión de votantes fantasmas en el padrón electoral. Petro afirmó, sin presentar evidencia, que más de 800,000 personas fueron agregadas al padrón a último minuto y anunció que solo reconocería el conteo oficial final realizado por los jueces de la nación.
Por su parte, Iván Cepeda también rechazó los resultados provisionales y exigió aclaraciones. El candidato señaló que estaban revisando “información sobre un número específico de mesas de votación” donde aparecieron “patrones de votación atípicos”.
Abelardo de la Espriella advirtió a Petro y a Cepeda: “Do not dare to disregard the results” (No se atrevan a desconocer los resultados). El candidato, quien tiene 47 años y es abogado penalista, llamó a las fuerzas de seguridad y al ejército a “activar el mecanismo constitucional si este criminal, drogadicto y miserable hombre intenta ignorar la voluntad del pueblo colombiano”, refiriéndose así a Petro.
De la Espriella, declarado admirador de Donald Trump, Nayib Bukele y Javier Milei, insistió en que la democracia debe sostenerse “by reason or by force” (por la razón o por la fuerza). Su victoria en primer lugar fue una sorpresa, ya que las encuestas lo colocaban en segundo lugar y nadie esperaba que superara los 10.3 millones de votos por un margen tan amplio.
En esta primera ronda también participaron Paloma Valencia, candidata respaldada por el expresidente Álvaro Uribe, quien obtuvo 6.9% de los votos (1.6 millones), y Sergio Fajardo, candidato centrista, que superó el 4% con más de un millón de sufragios. De la Espriella, quien una vez defendió grupos paramilitares y ahora aboga por un enfoque de línea dura contra las organizaciones armadas, ha prometido resolver situaciones en 90 días, aunque sin especificar detalles.