Ciudad De México, 27 de marzo de 2026.- Diversas voces del ámbito cultural y de la salud han levantado la alarma respecto al resurgimiento de la delgadez extrema como estándar de belleza, un fenómeno que identifican con la era ‘heroin chic’ de los años noventa pero que ahora se presenta bajo una nueva narrativa de salud y autocuidado. La discusión cobró relevancia tras las declaraciones de la directora y guionista Chloé Wallace, quien expresó su furia por esta tendencia en sus redes sociales.
En una publicación que acumuló 72,000 likes, más de mil comentarios y 12,000 compartidos, Wallace señaló que este retorno a la ultradelgadez constituye un fenómeno político disfrazado de bienestar. La creadora enfatizó que la promoción de estos cuerpos extremos no es un asunto estético aislado, sino una dinámica con implicaciones sociales profundas que se está propagando a través de plataformas digitales.
La preocupación trasciende el entorno digital y se manifiesta también en las pasarelas internacionales. Las actrices Anne Hathaway y Meryl Streep manifestaron su inquietud tras presenciar un desfile de Dolce & Gabbana durante la Semana de la Moda de Milán en septiembre pasado. Ambas intérpretes coincidieron en que la alarmante delgadez de las modelos les hizo pensar que se trataba de un problema ya superado años atrás, lo que evidencia que la industria de la moda sigue siendo un foco de reproducción de estos ideales.
Desde la perspectiva nutricional, Azahara Nieto advirtió que se ha regresado efectivamente a la estética de finales de los noventa. La especialista subrayó el peligro de que la delgadez extrema esté siendo disfrazada de salud, lo que podría normalizar condiciones físicas riesgosas bajo la apariencia de un estilo de vida saludable. Esta combinación de imagen pública y justificación de bienestar complica la detección y crítica del problema.
El contexto actual muestra que este modelo de belleza se observa no solo en desfiles de alta costura, sino también en alfombras rojas y en la producción constante de contenido en internet. La fusión de la presión visual de las redes sociales con la validación aparente de mensajes sobre el cuidado personal crea un escenario donde los trastornos alimenticios y la insatisfacción corporal pueden proliferar sin ser identificados claramente como tales.
Las reacciones de figuras como Wallace, Hathaway y Streep, sumadas a la advertencia técnica de Nieto, ponen sobre la mesa un debate necesario sobre los estándares corporales en 2026. Mientras la industria continúa mostrando estas siluetas en eventos de gran visibilidad como los ocurridos en Milán, la sociedad enfrenta el reto de distinguir entre la promoción de la salud real y la imposición de cánones físicos potencialmente dañinos.