Por Redacción
Ciudad De México, 20 de marzo de 2026.- El embajador de China en México, Chen Daojiang, advirtió que la imposición de aranceles a productos chinos por parte del gobierno mexicano podría afectar negativamente a la industria nacional, al tratarse principalmente de insumos que forman parte de los procesos productivos del país. La declaración se produce en un contexto donde el Ejecutivo federal aplica 1,463 fracciones arancelarias a mercancías provenientes de Asia, una medida que el diplomático considera perjudicial para la manufactura local.
Durante su intervención, el embajador enfatizó que estas restricciones comerciales “perjudicarán o debilitarán lo ‘hecho en México'”, argumentando que muchos de los componentes gravados son esenciales para la cadena de suministro interna. Chen Daojiang defendió el libre comercio y subrayó que la cooperación entre China y América Latina inyecta certidumbre a la región, además de señalar que corresponde a los países latinoamericanos decidir soberanamente sus alianzas sin injerencias externas.
En contraste con la tensión arancelaria, fuentes familiarizadas con la operación, citadas por Reuters, revelaron que Tesla, la empresa de vehículos eléctricos liderada por Elon Musk, planea adquirir equipos para la fabricación de paneles solares por un valor aproximado de 2,900 millones de dólares a proveedores chinos. Entre las compañías identificadas en esta transacción se encuentran Suzhou Maxwell Technologies, Shenzhen SC New Energy Technology y Laplace Renewable Energy.
Esta masiva compra de insumos tecnológicos busca apoyar la meta de Tesla de agregar 100 gigavatios de capacidad solar en Estados Unidos para el año 2028. La operación destaca la dependencia de la industria de energías renovables de la tecnología china, incluso cuando existen barreras comerciales en países vecinos como México, donde la relación bilateral enfrenta desafíos derivados de las nuevas políticas arancelarias implementadas recientemente.
La situación refleja la complejidad de las relaciones comerciales triangulares entre México, Estados Unidos y China, donde las decisiones de política aduanera en uno de los territorios impactan directamente en los flujos de inversión y abastecimiento de grandes corporaciones globales. Hasta el momento, no se ha registrado una postura oficial del gobierno mexicano respecto a las declaraciones específicas del embajador chino sobre el impacto en la producción nacional.