Ciudad De México, 04 de abril de 2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó un ultimátum de 48 horas a Irán este sábado para que proceda a la reapertura del Estrecho de Ormuz, advirtiendo que de no llegar a un acuerdo se enfrentarán a un ‘infierno’. La declaración se produjo mediante la red social Truth Social, donde el mandatario recordó el plazo previo concedido: ‘Recuerden cuando le di a Irán diez días para CERRAR UN ACUERDO o ABRIR EL ESTRECHO DE ORMUZ’. Trump fue enfático al señalar: ‘El tiempo se acaba: 48 horas antes de que todo el infierno se desate sobre ellos. ¡Gloria a DIOS!’.
Ante la presión, Irán autorizó el tránsito de buques que transportan productos básicos y ayuda humanitaria por el estrecho, pero únicamente con destino a puertos iraníes o aquellos que ya se encuentran en sus aguas. El Ministerio de Agricultura iraní explicó que la decisión, aprobada por el Gobierno y las Fuerzas Armadas, contempla especialmente el paso de bienes esenciales, incluidos alimentos y suministros para el ganado. ‘El objetivo es permitir el tránsito de buques que se dirigen a los puertos iraníes o que se encuentran en operación dentro de sus aguas’, indicó la dependencia.
El Estrecho de Ormuz ha estado prácticamente bloqueado por Irán desde el comienzo de la guerra, fecha que las fuentes sitúan entre el 28 de febrero y el 2 de marzo de 2026. Por esta vía se transporta el 20% del petróleo mundial, y su cierre ha disparado el precio del barril de petróleo Brent, acumulando aumentos de entre el 40% y el 50% desde el inicio del conflicto. Previamente, Trump había asegurado que Estados Unidos pospondría los ataques a centrales energéticas iraníes hasta el lunes 6 de abril a las 20 horas, por petición de Teherán.
La escalada bélica, que estalló con ataques de Israel y Estados Unidos que resultaron en la muerte del guía supremo Alí Jamenei, ha dejado un saldo devastador. Según organizaciones de derechos humanos, la cifra de muertos en Irán supera ya los 3,000, mientras que la Media Luna Roja estima en más de 20,000 los heridos desde la ofensiva conjunta del 28 de febrero. Por su parte, el Departamento de Defensa de Estados Unidos actualizó a 365 el número de militares heridos, desglosando la cifra en 247 del Ejército, 63 de la Armada, 19 del Cuerpo de Marines y 36 de la Fuerza Aérea.
En medio de la tensión, el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abás Araqchi, advirtió que los continuos ataques contra instalaciones del Golfo y del sur de Irán podrían provocar una lluvia radioactiva capaz de ‘terminar con la vida en las capitales del Consejo de Cooperación del Golfo, no en Teherán’. Esta advertencia surge tras un bombardeo cerca de la planta nuclear de Bushehr que mató a un guardia y obligó a Moscú a desalojar a 198 trabajadores rusos. Simultáneamente, Israel amenazó con continuar eliminando a líderes iraníes, como ocurrió con Alireza Tangsiri, jefe de las fuerzas navales de la Guardia Revolucionaria, y prometió que su ejército ‘intensificará y extenderá’ los ataques ‘a otros objetivos y zonas’.