Ciudad De México, 09 de julio de 2026.- El Banco de México (Banxico) anticipó que mantendrá la tasa de interés en 6.5 por ciento, decisión tomada en la reunión de la Junta de Gobierno del 24 de junio de 2026. La autoridad monetaria consideró que será apropiado mantener la tasa de referencia en su nivel actual por un periodo prolongado.
En un comunicado, Banxico justificó la medida tras valorar “los niveles observados del tipo de cambio, la ausencia de presiones de demanda en la economía y el grado de restricción monetaria implementado”. La institución reiteró que mantendrá una postura cautelosa mientras evalúa la evolución de la inflación para asegurar una convergencia sostenida hacia su meta.
La inflación general disminuyó al 4.57 por ciento en la primera quincena de junio de 2026, luego de haberse disparado al 4.63 por ciento en la primera quincena de marzo. La baja en el indicador se había presentado desde abril, cuando quedó en 4.52 por ciento. Parte del incremento previo se atribuyó a los servicios turísticos, impulsados por la mayor demanda relacionada con la Copa Mundial de Fútbol de 2026, efecto que se estimó como temporal.
Sobre el panorama económico, Banxico prevé que la actividad mexicana se recupere en el segundo trimestre de 2026 tras la contracción observada en el periodo anterior. No obstante, persisten señales de debilidad en el consumo privado, la inversión y el mercado laboral, mientras que la demanda externa continúa siendo uno de los principales motores de crecimiento.
Derivado de este escenario, la Junta revisó a la baja su previsión de crecimiento económico para 2026, con una estimación puntual de 1.1 por ciento. Aunque algunos integrantes señalaron que el desempeño positivo del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) en abril podría llevar a una expansión ligeramente superior, el banco central mantiene su enfoque en los retos del entorno.
Entre los factores externos, las tensiones en Medio Oriente siguen siendo un riesgo relevante para la inflación global. Sin embargo, los avances en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán han contribuido a moderar los precios internacionales de los energéticos y las preocupaciones sobre interrupciones en el suministro. Hacia delante, la Junta juzga que la postura monetaria es adecuada para enfrentar estos desafíos derivados del contexto internacional.