Madrid, 31 de mayo de 2026.- Pedro Sánchez y su Gobierno intentan salir del nuevo agujero en el que les han metido dos nuevos escándalos: el caso Zapatero y el de los pagos a Leire Díez. La ejecutiva socialista busca ganar tiempo y confía en que con la visita del Papa, el mundial y el verano podrá tener algo de respiro.
Ante la presión de Sumar para que Sánchez anunciara rápido una comparecencia en el Congreso, el Ejecutivo ha fijado la fecha para casi dentro de un mes. La comparecencia tendrá lugar cuando José Luis Rodríguez Zapatero haya declarado como imputado ante la Audiencia Nacional.
Zapatero ha sido imputado por la Audiencia Nacional por posible tráfico de influencias en relación con Venezuela. Los hechos se remontan a noviembre de 2024, cuando el expresidente se reunió con Nicolás Maduro en el Palacio de Miraflores y le presentó el ‘Plan Z’.
Dicha propuesta incluía una reforma constitucional para acortar el periodo presidencial de seis a cuatro años y crear la figura de un primer ministro. El plan también contemplaba una ley de amnistía y estaba destinado a apartar a Maduro del poder ejecutivo.
Finalmente, Maduro fue sacado a la fuerza del palacio por un comando militar estadounidense que atacó Caracas. Ante este contexto, el expresidente venezolano respondió con un escueto “Jamás”.
Por otro lado, Leire Díez es una exmilitante del PSOE que se dedicó a buscar información negativa sobre jueces, fiscales y policías que impulsaban algunos casos contra su partido. A pesar de la crisis, los socios del Gobierno no quieren ser responsables de tumbarlo con una moción de censura que abra la puerta a un PP-Vox.