Bogota, 14 de abril de 2026.- El Ministerio de Ambiente de Colombia autorizó el uso de la eutanasia para controlar la población de hipopótamos descendientes de los animales traídos ilegalmente por Pablo Escobar. La medida se implementa después de que la ministra de Ambiente, Irene Vélez, reconociera que el “silencio administrativo” indica que no hay interés de ningún país en recibir a los ejemplares.
“The administrative silence tells us there is no interest in receiving them”, señaló Vélez respecto a las gestiones de reubicación internacional. Actualmente existen alrededor de 160 ejemplares de hipopótamos en Colombia, los cuales se han expandido desde la Hacienda Nápoles, ubicada a 93 millas de Medellín, hacia el río Magdalena y los departamentos de Antioquia, Santander y Bolívar.
La funcionaria justificó la decisión apelando a la urgencia ecológica. “Without that action, it is impossible to control the population. Estimates indicate that by 2030, we would have at least 500 hippos affecting our ecosystems and our native species, such as the manatee and the river turtle”, afirmó. Proyecciones adicionales indican que, de no tomarse medidas, la cifra podría ascender a 1,000 hipopótamos para 2035.
Los animales, que pueden pesar hasta tres toneladas y consumir 70 kilos de comida al día, afectan especies nativas y alteran los ecosistemas. Sus desechos producen bacterias que liberan dióxido de carbono en estanques y ríos, mientras que su movimiento desplaza tierra, minerales y organismos pequeños. Además, hay reportes de agricultores que se han encontrado con los animales en los caminos y, en algunos casos, han sido atacados.
El gobierno del presidente Gustavo Petro había propuesto en 2024 un “plan de manejo” con cuatro vías: esterilización quirúrgica, confinamiento, reubicación en otros países y, como último recurso, la eutanasia. Sin embargo, se determinó que la esterilización quirúrgica es demasiado costosa y poco factible para una población que ya supera los 100 animales, y que no ha sido posible confinarlos en un área designada debido a la alta probabilidad de escape.
A pesar de la autorización, grupos de derechos animales y progresistas han cuestionado el uso de la caza o eutanasia, solicitando alternativas. No obstante, frente a la imposibilidad de otras opciones, Vélez concluyó: “It is out of responsibility to our ecosystems that we must take these actions”.