La Habana, 13 de abril de 2026.- El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, afirmó en una entrevista con la cadena estadounidense NBC que los cubanos ‘morirían’ por defender a la isla de una eventual invasión de Estados Unidos y descartó dimitir pese a las presiones de la Administración de Donald Trump.
En la primera entrevista del presidente cubano con una cadena estadounidense, Díaz-Canel declaró: ‘Si eso sucede habrá combates, habrá lucha, nos defenderemos, y si tenemos que morir, moriremos, porque como dice nuestro himno nacional: Morir por la patria es vivir’.
El mandatario aseguró que la estructura institucional de Cuba se encuentra preparada ante cualquier agresión por parte de Estados Unidos y detalló que la estrategia militar de la isla se basa en la ‘guerra de todo el pueblo’, una doctrina defensiva que asigna una misión específica a cada ciudadano en caso de invasión.
Sobre las presiones para abandonar el poder, Díaz-Canel fue contundente: ‘Renunciar no forma parte de nuestro vocabulario’. El presidente respondió con visible enojo cuando se le preguntó sobre dejar el poder y replicó que podría hacerle la misma pregunta a Trump.
El líder estadounidense Donald Trump declaró el mes pasado que tiene planes para ‘una toma amistosa o no’ de Cuba. En una comparecencia ante la prensa en el Despacho Oval de la Casa Blanca, Trump dijo que será ‘un gran honor’ para él ‘tomar Cuba’ y afirmó: ‘Creo que puedo hacer lo que quiera con ella’.
Tras la captura en enero de Nicolás Maduro en Venezuela, Trump impuso un bloqueo energético a Cuba como medida para hacer caer al régimen comunista. El secretario de Estado, Marco Rubio, dijo que el sistema económico del país cubano está fallido.
Díaz-Canel desestimó las etiquetas de ‘estado fallido’ emitidas por Trump y afirmó: ‘Tenemos un Estado libre y soberano, gozamos de autodeterminación e independencia, y no estamos sujetos a los designios de Estados Unidos’. El presidente reiteró que su gobierno no busca un escenario bélico, pues prefiere un diálogo civilizado de ‘buenos vecinos’ con el gobierno de Estados Unidos.
Ambos países anunciaron negociaciones para resolver su conflicto y en marzo Washington permitió que un petrolero llegara a la isla para aliviar la escasez energética. El bloqueo ha recrudecido la crisis energética que sufre el país, originada por el deterioro de su infraestructura eléctrica, lo que ha causado apagones prolongados. Más de 96.000 ciudadanos —entre ellos 11.000 niños— permanecen en un limbo quirúrgico, aguardando por intervenciones que no llegan porque los quirófanos no tienen garantía de fluido eléctrico.