Ciudad De México, 24 de marzo de 2026.- El gobierno de México confirmó el envío de dos cargamentos de ayuda humanitaria a Cuba y defendió su política exterior, asegurando que esta no genera problemas en la relación con Estados Unidos. El anuncio fue realizado por el canciller Juan Ramón de la Fuente en el marco del evento de presentación de la Ciudad de México como sede del Foro Urbano Mundial WUF14 2028.
De la Fuente resaltó que la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum mantiene el principio de no intervención y solidaridad con el pueblo cubano, una postura que fue reiterada recientemente durante la X Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) celebrada en Colombia. El funcionario enfatizó que la ayuda busca atender las necesidades básicas de la población en la isla sin que esto derive en tensiones diplomáticas con el gobierno estadounidense.
La posición del Ejecutivo federal coincide con la visión expresada por José Ramón López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien ha mantenido una postura de apoyo a las acciones de cooperación hacia Cuba. Aunque no se detallaron las especificaciones del contenido de los dos cargamentos ni la logística exacta del transporte, la reiteración del envío subraya la continuidad de la estrategia de ayuda humanitaria mexicana.
Las declaraciones del canciller se producen en un contexto donde México busca equilibrar su histórica doctrina de solidaridad latinoamericana con la compleja dinámica geopolítica regional. La ausencia de una reacción oficial explícita por parte de Washington en la información disponible deja abierta la interpretación sobre el impacto real de estos envíos en la trilateralidad, aunque la postura mexicana opta por minimizar cualquier fricción potencial.
Con esta reafirmación, el gobierno de Sheinbaum busca consolidar su imagen como un actor de cooperación en la región, manteniendo al mismo tiempo la estabilidad en su vecindad norte. La ayuda a Cuba se suma a los esfuerzos diplomáticos de México que fueron puestos sobre la mesa en la cumbre de la Celac, donde se defendió la necesidad de levantar medidas coercitivas unilaterales contra la isla caribeña.