Redacción
Voz Ciudadana ha registrado diversos relatos de empleados de SEDATU que, sin revelar sus identidades, describen un clima dominado por el temor y la figura amedrentadora de Alonso Cacho Silva.
El temor a represalias ha enmudecido a numerosos empleados de la SEDATU que han sido testigos o víctimas de las acciones de Alonso Cacho Silva. En diálogos confidenciales con Voz Ciudadana, retratan un entorno laboral donde impera la ley del más fuerte y donde las denuncias internas sencillamente se esfuman.
“Enfrentarlo es imposible, cuenta con protección desde lo alto”, comenta uno de los relatos. “Sabemos que si hablamos, nos van a despedir”, añade otro.
Esta situación no solo es injusta para quienes sufren directamente, sino que compromete la integridad institucional de la Secretaría. Cuando los trabajadores honestos optan por callar, quienes actúan fuera de la ley se ven beneficiados.
La Secretaría Anticorrupción tiene la oportunidad de romper este ciclo de temor. Para lograrlo, debe asegurar que quienes brinden información sean resguardados y que las investigaciones progresen sin influencia del poder político de los implicados.
Voz Ciudadana