Siete planetas se alinean en febrero; fenómeno no se repetirá hasta 2040

Siete planetas se alinean en febrero; fenómeno no se repetirá hasta 2040

Por Redacción

Ciudad de México, 24 de febrero de 2026.– Siete planetas del sistema solar —Marte, Júpiter, Urano, Venus, Neptuno, Mercurio y Saturno— se alinean durante los últimos días de este mes en una configuración planetaria visible desde cualquier punto de la Tierra con condiciones de cielo despejado, conformando un fenómeno astronómico que no se repetirá hasta el año 2040.

Según reportes periodísticos de fuentes especializadas, el espectáculo celeste comienza a observarse justo después de la puesta del sol, cuando los astros se concentran en una misma franja del firmamento nocturno. Este fenómeno reúne a siete planetas en una misma franja del firmamento, detalló el periodista Kenneth Montes en el medio Debate.com.mx.

De los siete cuerpos celestes participantes, cuatro resultarán visibles a simple vista debido a su brillo aparente: Venus, Marte, Júpiter y Saturno destacarán entre las constelaciones sin necesidad de instrumentos ópticos. Sin embargo, la observación completa del evento requerirá equipamiento especial para detectar a Urano, Neptuno y Mercurio, cuya luminosidad o posición cercana al horizonte dificultan su detección directa.

La alineación planetaria de febrero de 2026 representa una oportunidad excepcional para la astronomía amateur, disciplina que ha experimentado un crecimiento notable en años recientes gracias a la democratización de aplicaciones móviles que facilitan la identificación de cuerpos celestes y la planificación de sesiones de observación nocturna.

La última vez que se registró una configuración similar de siete planetas remonta a décadas anteriores, y los cálculos orbitales indican que los habitantes de la Tierra deberán esperar catorce años adicionales —hasta 2040— para volver a presenciar una alineación comparable. Mientras tanto, astrónomos aficionados y profesionales aprovechan estos días finales de febrero para documentar el tránsito de los mundos gigantes gaseosos junto a los planetas rocosos interiores.

Para garantizar una observación óptima, especialistas recomiendan alejarse de la contaminación lumínica de las urbes y dirigir la mirada hacia el horizonte occidental inmediatamente después del ocaso, momento en que la disposición de los astros ofrece su configuración más compacta y espectacular antes de que algunos de ellos se oculten bajo el horizonte.